El primer mapa de la deforestación en Colombia (1911) y el aumento de la temperatura de Ibagué en los últimos 200 años.


| Por: Alexander Martínez Rivillas* |

 

En otro momento hablé de la expedición del ornitólogo y banquero Frank Chapman (noviembre 10 de 1910 a junio 4 de 1911). En esta ocasión creo pertinente hablar sobre su desconocido mapa de la deforestación de Colombia, y un valioso estudio de la temperatura ambiental del país que permite estimar su comportamiento para la Ibagué de la época.

 

La Figura 1 muestra lo que será el primer mapa de deforestación del país. En rojo se aprecian las selvas naturales de montaña. En verde se constata las selvas seca y húmeda aún en conservación para la época. En amarillo, Chapman conjetura para 1911 la deforestación de las selvas subandina y andina (Chapman, 1917, pp. 72-73). En la parte ampliada de la figura se puede apreciar Ibagué o la región central del Tolima. Efectivamente, las cuencas de los ríos Combeima y Coello ya denotaban una fuerte deforestación en sus partes altas. Por supuesto, el mapa evidencia mayores áreas y detalles de la deforestación para 1911, que las propuestas incluso por el profesor Márquez en los estudios de cobertura para la misma zona en 1920 (2001, p. 385).

 

Figura 1.

 


Por otro lado, Chapman elaboró una “Tabla de medias anuales de temperaturas de Colombia”, según la Altitud, entre los 2° y 6° de Latitud Norte, con base en las abundantes observaciones de Humboldt, de Caldas, de Boussingault, de Mosquera, de Reiss, de Stübel y de White. Lo que implica una serie histórica de varios momentos del siglo XIX de mucha utilidad para evaluar las actuales variaciones o cambios de temperaturas medias (Chapman, 1917, p. 81). Esta comparación no se ha realizado en estricto para nuestros modelos de cambio climático.

 

Con base en esta información, Ibagué debió promediar en la aldea (1.290 msnm) para el siglo XIX una temperatura anual aproximada de 21 °C. De hecho, en un Censo de 1912 se estimó en la aldea un promedio anual de 22 °C (CG, 1912, p. 48), y en las décadas subsiguientes seguirá aumentando. Por ejemplo, en la parte media del Abanico, la Estación Aeropuerto Perales (750 msnm), se debió estimar con la Tabla de Chapman, en el siglo XIX, una media de 24,6 °C. En contraste, para la serie 1987-2002, se encontró una media anual de 25,4 °C (POMCA, 2006, Apéndice. 2,2, Tabla. 35).

 

Se puede suponer que el aumento actual de la temperatura ambiente de Ibagué se debió a la intensa deforestación de la montaña, del abanico y del valle del Magdalena, y al desecamiento de humedales, especialmente, desde mediados del siglo XIX hasta hoy, y en menor medida, al efecto general del aumento de los GEI (Gases de Efecto Invernadero) en la atmósfera (IDEAM, 2012).

 

En Ibagué, la minería de oro requirió de material leñoso y movimiento de tierras, los cuales generaron las primeras pérdidas significativas de cobertura forestal, con un impacto importante desde la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX. Aunque no se puede descartar cierto nivel de deforestación por la explotación de quinas en la cuenca del Combeima durante el siglo XVIII. Así mismo, las dinámicas de la “colonización antioqueña” y del “viejo caldas”, produjeron importantes deforestaciones en las cuencas del Combeima, Coello y La China, para la instalación masiva de cafetos, potrerización y cultivos de pan coger. Esta presión antrópica se intensificó a finales del siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX.

 

De igual manera, los nuevos usos pecuarios del abanico de Ibagué, no apto para la ganadería (sus valles sedimentarios nunca coevolucionaron con grandes herbívoros), y los procesos de producción bajo monocultivos del mismo abanico (tabaco, arroz, algodón, sorgo, caña de azúcar, entre otros), por su pobre fertilidad natural y escasa profundidad, empezaron a impactar las texturas de los suelos, y a intensificar los procesos de roturación de la selva seca de la zona. Estos impactos serán muy agresivos desde mediados del siglo XX, y también se replicaron en otros abanicos y valles inundables del Tolima.

 

 

Referencias.

 

Chapman, F. M. (1917). The distribution of bird-life in Colombia: A contribution to a biological survey of South America. Bulletin of the AMNH. Vol. 36, USA.

 

Censo General de la República de Colombia, CG. (1912). Censos de Población. Levantado el 5 de marzo de 1912. Bogotá. Colombia: Imprenta Nacional.

 

IDEAM. (2012). Glaciares de Colombia: más que montañas con hielo. IDEAM-MAVDT. Bogotá. Colombia.

 

Márquez, G. (2001). De la abundancia a la escasez: La transformación de ecosistemas en Colombia. En: La Naturaleza en Disputa. Palacios, G. (ed.), 2001. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. UNIBIBLOS.

 

Plan de ordenamiento y manejo de la cuenca del río Coello, POMCA. (2006). Ordenamiento y Manejo de Cuencas. Ibagué. Colombia: CORTOLIMA.

 

*Profesor asociado de la Universidad del Tolima.

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